¿Se te han olvidado los cascos alguna vez y ese día de gimnasio no fue lo mismo? No son imaginaciones tuyas: la música afecta, y bastante, a tu rendimiento en el entrenamiento. Te cuento qué dice la evidencia y qué música deberías escuchar.
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¿IMPORTA EL RITMO DE LA CANCIÓN?
Según Karageorghis & Priest (2012), los géneros musicales con un tempo más rápido -más cañeros- podrían mejorar el rendimiento tanto aeróbico como en el entrenamiento de fuerza. Pero revisando más estudios, lo que de verdad importa más es otra cosa: que la música te guste a ti.
LO QUE DICEN LOS ESTUDIOS SOBRE TU MÚSICA FAVORITA
En un estudio de Bartolomei et al. (2015), los sujetos que elegían su propia música favorita eran capaces de hacer más repeticiones hasta el fallo en press de banca al 60% RM. En otros estudios, de Ballmann (2018 y 2021), escuchar la música que más te gusta se asoció con mayor motivación, más repeticiones hasta el fallo y mayor velocidad media de ejecución. Además, según Silva et al. (2021), probablemente por esa mayor motivación, el esfuerzo percibido de la tarea se reduce entre un 6 y un 10%.
La música funciona casi como la cafeína, o al menos tiene un efecto similar sobre tu rendimiento. Vale mucho la pena tener tu propia playlist e ir con cascos a entrenar, sobre todo si entrenas sin compañero.
UN TRUCO PERSONAL: PERIODIZAR TAMBIÉN LA MÚSICA
Algo que a mí me ha ayudado mucho es variar o periodizar la música según la fase de entrenamiento. En descarga o en las primeras semanas de un bloque no me apetece nada un tema muy cañero: pongo algo más tranquilo y dejo la música más intensa para las semanas más duras o para ir a por un récord personal. Podría explicarse por una reducción del arousal (activación) que genera escuchar siempre lo mismo, de forma que cuando de verdad lo necesitas, te ayuda un poco más. Durante mi última preparación, con -15kg de peso corporal, no me apetecía nada de música intensa: movía menos peso en todos los ejercicios y solo quería sobrevivir y disfrutar del entreno.
RESUMEN Y CONCLUSIONES DEL COACH
- La música mejora tu rendimiento en el gimnasio: menos esfuerzo percibido, más repeticiones y mayor velocidad media de ejecución son los efectos más destacables.
- A largo plazo el efecto acumulado importa: 1-2 repeticiones extra por entreno, sumadas durante años, marcan la diferencia.
- El género da igual, lo importante es que te guste y te motive: si te motiva la música clásica, adelante con ella.
- Prueba a variar la música según la fase de tu entrenamiento: algo más suave en descargas y semanas fáciles, y tu música más intensa reservada para los días de ir a por todas.